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sexta-feira, abril 30, 2004

(Doc. 114) Chirac incorpora «de facto» a España al «eje franco-alemán» 



El presidente francés se deshizo en elogios hacia el español y anunció una colaboración estrecha

El presidente Jacques Chirac bautizó ayer el nacimiento de un nuevo eje franco-alemán aprovechando su primer encuentro oficial con José Luis Rodríguez Zapatero. Chirac emplazó a España a caminar «mano a mano con Francia y Alemania» y Zapatero calificó el encuentro del «mejor punto de partida».




Zapatero y Chirac, en el Palacio del Eliseo, momentos antes de iniciar su encuentro

Javier Gómez
París- El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no pudo esconder una notoria mueca de satisfacción cuando escuchó la declaración que Jacques Chirac quiso añadir, sin pregunta previa, al final de la rueda de prensa ofrecida tras el primer encuentro oficial de ambos: «Espero que el presidente regrese a Madrid con el sentimiento de que en Berlín y París hay una voluntad muy fuerte de avanzar mano con mano con España por el camino europeo, de una manera sincera y leal».
El presidente francés quiso reservarse el anuncio de que España pasa a formar parte del eje francoalemán, después de la entrevista sin mayor sorpresa que celebraron anteayer Zapatero y Gerhard Schröder. Fue él quien anunció que los tres países inauguran una nueva «cooperación constante y diaria sobre todos los problemas comunes», aunque no especificó las modalidades de esta estrecha colaboración. La privilegiada relación alcanzará, según confirmó Chirac, al Consejo de Seguridad de la ONU, donde nace una «concertación reforzada» entre los tres socios.
El jefe del Ejecutivo español, que declaró su intención de sentarse a la mesa con Chirac y Schröder desde su entrada en el Gobierno, rindió pleitesía en sus primeras palabras a sus socios al anunciar que «España quiere volver al corazón de la construcción europea, cerca de los grandes motores de la UE: Francia y Alemania».
Zapatero aseguró que la invitación indirecta para subirse al tándem París-Berlín marca «el mejor punto de partida para la recuperación del entendimiento» entre los tres países, muy degradada por las divergencias, tanto en el ámbito comunitario como económico o internacional, del ex presidente José María Aznar con el canciller Schröder y Jacques Chirac.
El jefe de Estado galo, mucho más distendido durante la rueda de prensa que en los últimos encuentros con Aznar, mostró su interés en que los tres países se conviertan «en los artesanos más fieles de una Europa garante de la paz y la prosperidad».
La Constitución europea debería ser aprobada en el Consejo europeo de Dublín, a mediados de junio, a decir de ambos dirigentes. Zapatero constató el «cambio de posición» de España en el sistema de doble mayoría, que Aznar rechazaba, «para buscar el acuerdo y que haya una Constitución europea cuanto antes».
La Carta Magna comunitaria será probablemente sometida a referendo en España, como tenía previsto el Gobierno del Partido Popular. Aunque el presidente del Gobierno consideró «prematuro» confirmar esta votación, modelo por el que han optado otros países europeos como Reino Unido, su voluntad es la de «mantener el compromiso», acordado por la mayoría de fuerzas políticas.
Ninguno de los dos escondió que existen desacuerdos en el capítulo de la financiación europea, que España pretende aumentar hasta por encima del 1,28% del PIB europeo, mientras Francia espera reducirlo al 1%. Aunque parece una de las grandes batallas que se vivirán en un futuro cercano, Zapatero aseguró que «no será una cuestión que separe a la UE». Ambos líderes evitaron profundizar en otros asuntos internacionales como Iraq o el Sahara. Zapatero se limitó a constatar que «la soberanía va a tardar todavía mucho tiempo en volver a manos del pueblo iraquí».
Por último, los dos responsables reservaron un espacio para comprometerse a mejorar aún más la ya fructífera colaboración policial entre ambos países en la lucha contra ETA. «La cooperación seguirá siendo firme y lo más eficaz posible», afirmó Chirac.

La Razón
30/04/2004


(Doc. 113) Inflexión en la política exterior europea 


Editorial

JOSÉ Luis Rodríguez Zapatero completó ayer en París el anunciado giro de la política exterior española en su etapa preliminar, la de declaraciones de intenciones y actos simbólicos. La inició la mañana del 15 de marzo al anunciar que las tropas españolas abandonarían Irak si las Naciones Unidas no asumían el poder político y militar antes del 30 de junio. Ese anuncio fue pronto sustituido por el de la retirada precipitada, sin dar una oportunidad a la ONU de discutir una nueva resolución antes de esa fecha y sin apenas concertación con los países que compartían la misión militar con nuestras fuerzas.

En Marruecos, otro capítulo crucial de la política exterior de nuestro país, el presidente del Gobierno intercambió fórmulas de cortesía y promesas de estrecha cooperación, en una maniobra de malos presagios para las aspiraciones del pueblo saharaui y para mayor regocijo del Rey Mohamed VI y del presidente francés, Jacques Chirac. El movimiento tiene la virtud de acercarnos a nuestros vecinos geográficos más cercanos, pero puede acarrear consecuencias importantes para el equilibrio político y la influencia francesa en la región.

La tercera vertiente de este rotundo giro es lo que el Gobierno denomina errónea y pomposamente «el regreso al corazón de Europa» y que Zapatero escenificó anteayer en Berlín y ayer en París. La UE quiere finalizar su Constitución en un plazo de dos meses. Es una operación de alto riesgo para nuestro país, porque del peso relativo en las instituciones de la UE, último gran asunto pendiente, depende al final el impacto más o menos positivo de las decisiones que se toman en Bruselas sobre múltiples aspectos que afectan a la vida diaria de los españoles. Zapatero confirmó su disposición a acomodarse a la fórmula de la «doble mayoría» para la toma de decisiones en el Consejo de la UE, la propuesta apadrinada por Alemania, Francia, el Reino Unido e Italia, los cuatro países más poblados. Sin embargo, ni él ni su ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, han explicado la ecuación que les permite afirmar que tal fórmula no mermará el peso relativo de España en la UE bajo el actual sistema de Niza.

Frente a estas concesiones gratuitas, las amistades europeas del nuevo Gobierno no se han manifestado todavía más que con vagas declaraciones y sonrisas. Los actos van por otro camino, como ocurrió la semana pasada en la negociación de las reformas de los sectores del aceite de oliva, el algodón y el tabaco. Nuestros agricultores se enfrentan ahora a un oscuro panorama a resultas del aislamiento en que acabó sumida la delegación española, dirigida por la inexperta ministra Elena Espinosa.

En apenas unas semanas, el Gobierno ha cumplido con sus promesas de apertura hacia Marruecos y hacia el eje franco-alemán, de abandono de la defensa del equilibrio de poder pactado en Niza, en el que nuestro país salió claramente beneficiado; ha iniciado la retirada precipitada de Irak y ha tensado la cuerda de las relaciones con Estados Unidos. Es una apuesta arriesgada porque sus presuntas «amistades» mantienen, lógicamente, inamovibles sus agendas y sus prioridades. Francia, vecino directo y primer socio comercial de nuestro país, ha demostrado por activa y por pasiva que defiende a menudo intereses contradictorios con los de España. Es el caso en Marruecos, pero también en la política comunitaria, donde obra con Alemania para recortar el presupuesto de la UE y redactar una Constitución que refuerce la influencia del eje. Y ambos parecen apreciar la amabilidad del nuevo inquilino de La Moncloa, que contrasta con el más incómodo José María Aznar.

ABC
30/04/2004


terça-feira, abril 27, 2004

(Doc. 112) El ex presidente no ceja  


EDITORIAL

Más allá del natural derecho a expresarse, la elegancia política obliga a los ex presidentes del Gobierno a mantener una cierta discreción durante un tiempo prudencial en sus juicios sobre el nuevo Ejecutivo. A José María Aznar le han bastado nueve días desde que abandonó La Moncloa para salir a escena con un artículo en el que censura en duros términos la decisión de Rodríguez Zapatero de retirar las tropas españolas de Irak. Quizás porque nunca imaginó que tendría que entregar el testigo a un presidente socialista y que éste corregiría tan súbitamente el rumbo de la política exterior, o porque, dado el calendario electoral, cree necesario caldear el ambiente de cara a las europeas del 13 de junio, o porque se ha ido, pero no del todo.

Nada habría que objetar a que Aznar -que criticó al jefe de la oposición cuando viajó a Marruecos- llamara a Bush para mostrar su disconformidad con la retirada si lo hubiera mantenido en la discreción de una conversación entre amigos. Ahora se declara "avergonzado" de la "irresponsable", aunque "legítima" -faltaría más-, decisión de Zapatero. El ex presidente del Gobierno, que aún lo es del PP, sigue sin explicar las razones que le llevaron a enviar fuerzas españolas a Irak, omite toda referencia a las inexistentes armas de destrucción masiva en las que buscó la justificación, ha mimetizado el discurso de Bush sobre "la guerra contra el terrorismo" y repite la teoría del "apaciguamiento de los terroristas" que ya hasta Washington ha abandonado. De todos los argumentos de Aznar, el más grave, por infundado e intimidatorio, es que con la decisión sobre la retirada la seguridad de España se ha reducido.

No deja de ser una sórdida ironía que el político español de la democracia que más ha contribuido a romper el consenso en política exterior ahora revierta este discurso contra Zapatero. Hoy, en el debate sobre la retirada en el Congreso de los Diputados, habrá ocasión de comprobar si el PP ha sacado o no lecciones de lo ocurrido o si, por el contrario, sus argumentos siguen milimétricamente los expuestos por Aznar. Un primer gesto sería que el Grupo Popular aceptase que al término de esta sesión, y no unos días después, el Congreso pueda votar una proposición no de ley sobre esa retirada. Quizá así se podría empezar a recomponer el consenso en política exterior roto por Aznar en esta guerra contra la legalidad internacional, para la cual forzó una falsa unanimidad en el PP, que contrasta con el debate abierto en las filas del partido de Blair o incluso en la carrera diplomática británica, a juzgar por la carta de 52 ex embajadores que le piden al premier una rectificación de su política exterior.

Por desgracia, la mejor prueba de que Aznar se equivocó es lo que está ocurriendo a diario en Irak. Ayer, asediadas en Diwaniya, las tropas españolas mataron a otros seis rebeldes chiíes, en un combate contra una población que las ve crecientemente como fuerzas ocupantes más que como artífices de una democracia. ¿Ha olvidado el ex presidente que mandó a las tropas para "mantener el apoyo humanitario con carácter prioritario"?

El País
27/04/2004



(Doc. 111) Los Cantonalistas 

Se viene extendiendo por España un cantonalismo en crudo que lo mismo puede llevarnos a la guerra civil en seco que a la mar y sus peces. Es como una añoranza general y violenta del cantón de Cartagena, que renace en cada secarral ibérico. Los catalanes recrudecen el catalán y los aragoneses pretenden que en su tierra se hable sólo aragonés, mientras siguen las viejas banderas tiritando bajo el polvo. Los cantonalistas emergen cada día en la España transicional y doña Letizia no va a ser reina de un país serio sino de unos juegos florales. El señor Aznar había conseguido una España presentable, organizada, ambiciosa, pero va a dejar en dos meses una España encrespada, violenta, separatista y doliente. Los cantonalismos, como quiera que se les llame, no son sino localismos hirsutos que pretenden estar siempre presentando armas cuando la verdad es que a Trillo le faltan soldados para rellenar los cuadros.

Hemos confundido definitivamente las geografías nacionales con los iberismos pedernales. Aquí todo el mundo quiere ser de su pueblo más que nadie, y esto nadie se lo discute, pero entonces se cabrea más. La clave de estas rencillas no es una estrategia para erguir nacionalismos, sino una conspiración para hundir la nacionalidad de España, la entidad europea que Suárez, Felipe y Aznar habían conseguido para nuestro pueblo, y que ahí está. Lo que pretende cierta España hecha de resentimiento es que volvamos a ser los escombros de Europa, las traseras de la historia. Y esto se disfraza y dirime como una noble pancarta con bandera municipal.

Estamos viviendo un momento cobarde y traidorzuelo en que se compravende la identidad de España no para recaudar más España sino para aminorar la poca que tenemos. Las autonomías diseñadas por Adolfo Suárez constituyen hoy una jaula de grillos locos donde sólo importa el disparate, la pérdida de identidad, la ganancia local de otra identidad más paleta, pueblerina y egoísta. Culturalmente no hemos avanzado mucho más allá de las casas regionales y la Peña Joselito, pero provincialmente nos consideramos el copón de lo nacional y los más puestos de la región. Franco sospechaba de los judíos y los soviéticos, pero tenía que haber sospechado de los callados provincianos que esperaban el momento de salir con una bandera y una cabra exhibiendo la gloria de su pueblo. Detrás de esos patriotismos siempre hay un alcalde que va a ganar más subvenciones, a transmutarse virginalmente en constructor y levantar, ladrillo a ladrillo, todas las escuelas de la comarca, donde quizá ponga un nombre republicano como seña de antifranquismo.

Así deja España José María Aznar, confiando en la lealtad de su partido, pero todavía debe aprender que el único fiel a su partido es él. La conjura manifiesta de las grandes autonomías y la conjura servil de las pequeñas se resume en una conspiración de concejales para trocear el país en muchos partidos y trocear cada partido en muchos portavoces. Acabar, o sea, con todo lo hecho. Digamos abiertamente que muchos odian la totalidad de España y otros tantos detestan su pluralidad. Ese equilibrio entre estas dos pesas y medidas es nada menos que el equilibrio nacional.

Francisco Umbral. El Mundo, 14/02/2004

segunda-feira, abril 26, 2004

(Doc. 110) Secular centralismo español 


Josu Iraeta - Ex diputado de Herri Batasuna

En la historia de España, más allá de lo que han supuesto los diferentes regímenes o sistemas políticos, unos más longevos que otros, lo cierto es que lo que pervive y destaca es el evidente fracaso de su permanente centralismo. A lo largo de la historia, España ha cometido los mayores atropellos, buscando la desaparición de las viejas e ilustres nacionalidades peninsulares, de sus culturas, de sus idiomas, de sus costumbres políticas y jurídicas. También de sus geografías diferenciales, de sus economías propias y peculiares, de sus formas de ser y hasta de vivir.

A pesar de lo que dicen los libros de texto, la decadencia de España como Estado sin raíz popular tuvo inicio con los Reyes Católicos. El error consistió en pretender «domar a Galicia por el rigor del castigo». Esta pareja de criminales, a quienes desde hace algún tiempo algunos pretenden canonizar, además de haber decapitado en Mondoñedo (1483) al Mariscal Pardo de Cela, arrasó las tierras gallegas, descabezó su administración expulsando a sus dirigentes, y buscó con ahínco eliminar tanto su lengua como su cultura

El duro castigo sufrido por el pueblo gallego a lo largo de 500 años (hoy hay evidentes muestras de ello), no es sino un ejemplo de la negra historia de España, que como estado centralista, ha ensayado todas las formas conocidas de gobierno y ha fracasado en todas. Las monarquías cesaristas de los Austrias, la absolutista de los Borbones, el despotismo ilustrado con Carlos III, también la monarquía pseudo democrática-constitucional, incluidos, cómo no, los cuartelazos.

España, como estado centralista, ha puesto en práctica toda forma de dictadura civil o militar, desde el Conde Duque, hasta la de Franco, pasando por las de Narváez y Primo de Rivera, y siempre fracasó.

El motor impulsor siempre ha sido el mismo, los valedores del Estado viejo, caduco y fracasado. Los seño- res semifeudales de la tierra, la iglesia belicosa e intolerante, la gran burguesía hoy escondida en los bancos, la burocracia social, oxigenada y renovada por el Gobierno del PP, proveniente del viejo régimen e incrustada en el actual para combatirlo desde dentro. En definitiva, las fuerzas de la reacción, en guardia permanente contra toda posibilidad de renovación.

Esta terrible y negra historia es difícilmente compatible con una democracia real, de ahí la situación actual de Galicia, Catalunya y Euskal Herria. Para España debiera ser recomendable revisar su historia, volver a su Imperio y estudiar las razones de su decadencia, muchas de ellas vigentes en la actualidad.

Una vez expuestas las bases en las que se sustenta el llamado Estado español, y ahora que nos encontramos ante una «supuesta y nueva» transición política en condiciones similares a 1978, quienes pretendemos de verdad un nuevo marco de relaciones con el Estado español observamos que 25 años después, los mismos de entonces preparan hoy un escenario en el que prioritan también como entonces mantener e interpretar la gestión de lo que desde Madrid permita el nacionalismo español (PP-PSOE), a la incógnita de su verdadero peso específico, en un marco libre y soberano, ejerciendo el derecho a la libre determinación.

El PNV de Ibarretxe e Imaz pretende reeditar una situación similar a la que protagonizaron José A. Agirre y el socialista Indalecio Prieto, hace ya más de medio siglo. El PNV es consciente (como lo somos muchos) de que el Gobierno del Sr. R. Zapatero no está «dotado», como no lo estuvieron sus precedentes, de la convicción democrática necesaria que permita aceptar y respetar la voluntad del pueblo vasco, libre y democráticamente expresada. Más claro, no está capacitado para afrontar la caducidad del modelo de Estado.

De cualquier forma, no es previsible que hasta las próximas elecciones autonómicas en la CAV se concreten acuerdos de índole trascendente. El panorama político actual no recomienda a los copartícipes del próximo Gobierno de Lakua veleidades que frenarían sin duda los objetivos partidistas de ambas formaciones. Tengamos presente que la razón por la que el PSOE vascongado ejerce de abanderado españolista no se basa en otra cosa que en su debilidad con respecto a la posición que ostenta en Catalunya. Allí controlan el proceso y en la CAV ni se aproximan. Por eso el PSOE vascongado pretende liderar el voto español útil, absorviendo el clarísimo «desmarque» que se está dando tanto en el PP como en UA. Sin olvidar que a IU le espera vivir la misma situación ya contrastada en el Estado.

Respecto al PNV, hay que aceptar que tiene el camino bien marcado. No le interesa que cambie nada, pues mientras desde Madrid colaboran neutralizando a la izquierda abertzale, su trabajo se simplifica mucho. Empujar con la reforma estatutaria, buscando generar contradicciones entre quienes apoyan su propuesta «sólo» parcialmente, además de provocar la tensión y el enfrentamiento con el Gobierno de Zapatero como cuña de penetración buscando el voto útil en el entorno de la izquierda abertzale, y así llegar a la pri- mavera del próximo año con el espectro electoral bipolarizado. El PNV sabe que con unos «retoques vistosos» al Estatuto y manteniendo su firmeza amistosa con Madrid, lo ratifican como único valedor posibilista. Y esto, hasta hoy, siempre ha llenado las urnas.

Este es el camino, que seguro nos conduce a una situación similar a la actual dentro de una década, quizá menos. En la izquierda abertzale pensamos que ha llegado la hora de que el PNV supere la influencia de pensamiento de regionalistas como Ramón Sota, aún determinante en la ambigua postura ante la construcción de Euskal Herria. El pueblo vasco no puede cimentar su futuro en función de una alternancia en la Moncloa más o menos retrógrada.

Los abertzales vascos debemos forzar esa situación y éste puede ser un buen comienzo para huyendo de retóricas en busca de espacios nuevos conjugar los objetivos reales y necesarios, con el desarrollo de la acción política. Todo sería más factible si en vez de estar permanentemente definiendo quiénes somos y qué queremos, buscásemos una plataforma de mínimos comunes, sin imposiciones por parte alguna, que permita fortalecer las raíces de un proyecto con el que poder sentarnos representando a una mayoría cualificada de la sociedad vasca.

Gara.Net
26/04/2004


(Doc. 109) Nación Española 


Por LUIS SUÁREZ FERNÁNDEZ de la Real Academia de la Historia

A principios del siglo XVI Maquiavelo advirtió que la Historia, conciencia y experiencia de los seres humanos, es el instrumento más valioso de que pueden disponer los príncipes para el gobierno de su Estado. Un consejo que en nuestros días parece que estamos dejando de tener en cuenta. Burckhardt, probablemente el mejor historiador del siglo XIX, añadió que esa conciencia se presenta como un patrimonio, riqueza que una generación entrega a la siguiente, desde la que es posible levantar el futuro. Sólo los estúpidos son capaces de tirar por la borda esa especie de capital heredado lanzándose tras ella al vacío sin fondo de un mar sin orillas. Y esto es lo que pretenden quienes queman banderas, desvinculándose del tiempo pasado, o inventan una Historia que nunca existió a fin de convocar nuevos sentimientos. Hitler fue un maestro en estas lides. Arrastraba a las gentes invocando fantasmas, pero las masas le siguieron. Tarde llegó la hora del arrepentimiento. Recuerdo la impresión que en mi conciencia dejó, pocos años después de la guerra, la visión de Hamburgo. Me decía a mí mismo que era imposible que estuviera pisando el suelo en que nació la Hansa, viendo las olas que acunaron las panzas de los barcos que movían alimentos para las naciones del Viejo Continente, en un tiempo en que también nosotros, los españoles, estábamos comenzando a tomar conciencia de que lo éramos, vuelta la mente hacia Europa.

El documento más antiguo en que aparece el término «nación española» procede del siglo XIV y aparece referido a la comunidad de marinos y de mercaderes que se instalaron en Brujas. Hacía pocos años que, con este objeto, Diego López de Haro fundara Bilbao, al fondo de una ría que era abra hacia los caminos de un golfo, casi mar, al que Vizcaya daría nombre. Pues aunque el apellido nos informa sin lugar a dudas de que se trataba de un linaje venido del interior los servicios prestados habían hecho que la Corona otorgara al linaje en régimen de herencia el gobierno de uno de los dominios más apreciados. Junto a Vizcaya, Guipúzcoa, también abierta al mar. Y un poco al sur, lindando con ambas, Álava, que iba a dar a la nobleza española algunos de sus apellidos más importantes, en los valles de Mendioz y de Ayala. Tiempo atrás Castilla y Álava habían corrido, juntas, peligros y hazañas derivados del empeño de restaurar la Hispania perdida el 711 a causa de la invasión islámica. Fernán González estaba en la memoria común. Ahora los marinos cántabros, desde Fuenterrabía -que así aparece nombrada en los documentos- hasta Castro Urdiales y Laredo, habían creado una Hansa española. La llamaban Hermandad de la marisma y en sus astilleros comenzaron a fabricar sus barcos, diciendo «cocas» porque era muy difícil pronunciarlo en alemán: «kogge».

Y llegaron a Brujas: hierro vizcaíno, vino del interior y de Francia y lana merina de la Mesta que sostenían el gran comercio lucrativo también para los flamencos. Eran sobre todo transportistas, que en esto consistía la esencia del negocio. Para los empresarios de la tierra ayuda muy preciosa ya que sin las guedejas castellanas no podía seguir progresando su industria textil. Les reconocieron como lo que eran «universidad de mercaderes» y los franciscanos les ofrecieron una capilla en su convento. A la hora de fijar un nombre pusieron el de «nación española» y buscando un emblema cogieron los lobos, que es lo que significa López, y los plantaron delante de una imagen del árbol de Guernica. Tres signos de identidad que ya no se olvidarían. Algunos años más tarde el Rey de Aragón, Pedro «el Ceremonioso», recordó a su yerno, Juan de Castilla que, a fin de cuentas, también sus súbditos eran españoles y alguna parte debían tener en aquel comercio. La propuesta fue lógicamente aceptada y en consecuencia, barcos catalanes y valencianos, pudieron unirse a la flota que, dos veces al año, cruzaba el golfo de Vizcaya. Bonita historia ¿verdad? Y muy aleccionadora pero que, desde luego, no figura en los libros con que ahora se pretende formar la mente de los niños que no deben respirar el «maloliente» olor de una bandera española.

Mal que pese a quienes complacería volver a las viejas rencillas de oñacinos y gamboinos, el término nación española nació vinculado al árbol de Guernica como también la bandera española saca sus colores, segun intuición muy correcta de Carlos III de los de aquella senyera que «bandera nuestra antigua del Principado de Cataluña», enarboló en 1323 Jaime II cuando pisaba playas de Cerdeña emprendiendo la afirmación mediterránea. Algo que deberían saber también quienes ahora la queman. Pues que todo nació de aquella conciencia de unidad que englobaba libertades muy sólidas en la estructura de una Monarquía que invocaba también remotos antecedentes de una nación hispana, llegada hasta nosotros como una especie de síntesis entre romanidad y cristianismo que procuraba encontrar una versión del hombre como dotado de derechos naturales humanos, «derecho de gentes», de los cuales el primero se refiere a la vida.

Hace ahora poco más de quinientos años, en torno a 1470, cuando Isabel y Fernando estaban empezando a construir, con muy escasos medios, esa Unión de Reinos que llegaría a ser la Monarquía española, fueron precisamente los vizcaínos, que acababan de superar la dura prueba de Munguía, los primeros que acudieron a prestar juramento de fidelidad, junto con mis antepasados, los terribles asturianos. Treinta años después volvemos a encontrarlos juntos, pero a las órdenes del Gran Capitán, que estaba construyendo con ellos seguridad para Europa. Y, en aquella ocasión -volvemos a 1472- Fernando prometió, y cumplió, que tan pronto fuera Rey, acudiría a la sombra del árbol para jurar, en castellano, desde luego, los fueros y libertades de aquella tierra que era su patrimonio. Nombre y conciencia constituyen una profunda unidad. Si un día la perdiésemos los primeros en llorar la desgracia serían precisamente aquellos que hoy no parecen entenderlo. La miopía política se paga. Y, si no me creen, lean, despacio, las «Bienandanzas y Fortunas» de Lope García de Salazar y sabrán lo que les espera. Es tópico repetido que los pueblos que olvidan su Historia están condenados a repetirla. Con lágrimas, desde luego.

ABC
25/04/2004




(Doc. 108) Desestimiento irresponsable 


Por JOSÉ MARÍA AZNAR

LA decisión de retirar nuestras tropas de Iraq es legítima. Pero es también una grave irresponsabilidad. Aumenta los riesgos de España y deteriora las relaciones exteriores de nuestro país. Nos aleja de nuestros socios y aliados y no contribuye al consenso en política exterior que se nos había prometido. Supone una falta de solidaridad con el pueblo iraquí y es la mejor noticia que podían recibir quienes atacaron a España el pasado 11 de marzo.

Muchos españoles nos sentimos avergonzados por la retirada de nuestras tropas. Y muchos más estamos preocupados por las consecuencias que va a tener para la seguridad de todos y para la defensa de nuestras libertades frente al terrorismo.

La decisión del 18 de abril es equivocada aunque se corresponda con un compromiso electoral. Hay compromisos equivocados y éste es uno de ellos. Lo es porque por ella hoy estamos peor situados en el escenario internacional. Nuestra seguridad es menor. Somos más débiles, como es más débil nuestra alianza con las democracias más poderosas y antiguas del planeta. Pero no sólo con ellas, sino con la mayoría de las naciones que dentro de muy pocas fechas serán nuestros socios de pleno derecho en la Unión Europea.

La decisión del Gobierno socialista ha sido un golpe a todo aquello que conviene a España y al mundo libre. Porque nos vamos de donde más se nos necesita. Retiramos nuestra presencia, nuestra colaboración y nuestra capacidad de influencia de Iraq. Un país que ha sufrido una de las más crueles dictaduras de la historia y que ahora sufre el acoso del terrorismo y de los nostálgicos del tirano. Si el Gobierno afirma su compromiso con la reconstrucción iraquí y su fortalecimiento institucional, sin duda es un compromiso poco creíble, porque no se corresponde con los hechos. Si el Gobierno quería realizar una declaración de principios en política exterior, no ha podido elegir un momento menos oportuno. Es muy difícil comprender las prisas para tomar una decisión tan grave. Sólo el oportunismo encadenado a unas elecciones marcadas por el terror puede explicar una decisión que se aleja por completo del interés del país.

La retirada de nuestras tropas es lo que deseaban los terroristas. Los que atentan en Iraq contra los iraquíes, y los que atentan en España contra los españoles. Son los mismos. Quieren lo mismo. Tienen los mismos objetivos. Uno de ellos era sin duda nuestra retirada y ya la tienen. No es el mejor paso que se puede dar tras un ataque como el que sufrió España el 11 de marzo. El mensaje que se lanza al mundo es el del desistimiento, pero es también el del valor del asesinato como herramienta para conseguir objetivos políticos. Si España es más débil por nuestra retirada, los terroristas por el contrario son más fuertes. El Gobierno ha tomado el camino del apaciguamiento, un camino que la historia ha revelado como el peor posible ante las amenazas. Porque no aleja el peligro, sino que lo fortalece.

El Gobierno no ha dado más explicaciones que la que corresponde a su compromiso electoral. Si tanto respeto les merecen los ciudadanos, podrían haberse tomado la molestia de explicarles qué alternativa proponen a la del compromiso firme con la estabilidad de Iraq y la lucha en primera línea contra el terrorismo. Si se quiere fortalecer la democracia, la huida de las responsabilidades en la defensa de la libertad en el mundo no parece el camino más aconsejable.

Los iraquíes llevan décadas sin poder expresarse a través de unas elecciones libres. Pero sabemos, por cuantas encuestas se han realizado en los últimos meses, que son conscientes de la necesidad de la presencia de las fuerzas internacionales como garantía de su seguridad frente al terrorismo, así como su voluntad de que traspasen su poder a una autoridad nacional representativa. Es posible que la decisión del Gobierno responda a la voluntad de buena parte de los españoles, pero nadie podrá decir sin mentir que es un gesto amistoso hacia los iraquíes. Porque lo que se les está diciendo es que no pueden contar con nosotros. Se les dice que no vamos a ayudarles a conseguir las libertades que nosotros disfrutamos. Que no estamos dispuestos a correr el menor riesgo por ellos. Nosotros tuvimos una Transición -afortunadamente mucho más pacífica- pero entonces agradecimos mucho todo el apoyo que desde fuera se nos facilitó. Y ahora le negamos esa ayuda a los que la necesitan.

Pero no se trata sólo de ayudar a los iraquíes. Se trata también de trabajar por la seguridad de los propios españoles. Los asesinos terroristas del 11 de marzo no atacaron por nada relacionado con Iraq. De hecho, según las investigaciones, empezaron a tramar los atentados hacia octubre o noviembre de 2002. Que después hayan exigido nuestro abandono de Iraq -también de Afganistán- no es sino el oportunismo de unos criminales dispuestos a sacar partido del asesinato de casi doscientas personas. Y, sin embargo, se les lanza el mensaje completamente equivocado. Aunque no sea ésa la intención de la retirada, se les está dando lo que piden.

¿Está España dispuesta a entregar todo aquello que se le pida mediante el uso de la fuerza, incluido su territorio o su modo de vida libre? ¿A quién vamos a pedir ayuda si volvemos a sufrir ataques? Esas son las preguntas que el Gobierno socialista debía haberse hecho antes de tomar una decisión tan irresponsable.

En su discurso de investidura, José Luis Rodríguez Zapatero habló de consensos rotos en política exterior. Con su decisión -reitero, completamente legítima- no sólo se ha alejado del consenso europeo y atlántico, sino que no ha avanzado un solo paso hacia el consenso nacional. Ha decidido retirar las tropas sin oír al Consejo de Ministros e informado antes a la prensa que al Parlamento. Es más, a pesar de que la única explicación que ha dado ha sido la de «hacer honor a la palabra dada», de hecho ha faltado a ella, puesto que no ha dado la menor oportunidad a que las Naciones Unidas -«o cualquier otra organización de carácter multinacional», en sus propias palabras- tomaran un papel más activo y no ha esperado al 30 de junio.

No debería extrañarle al Gobierno de Zapatero si a partir de ahora nos faltan apoyos esenciales en la comunidad democrática internacional. Cuando alguien abandona su puesto no puede confiar sin más en recibir la ayuda de quien permanece en él. Este motivo habría bastado para pensarse mucho mejor una decisión como ésta.

Creo que España debería mantener otras políticas. Que debería ser más solidaria tanto con las naciones que más han trabajado por las libertades en todo el mundo. Y también más solidaria con quienes aspiran, después de muchos años de dictaduras, a avanzar en sus libertades individuales.

Creo que las decisiones en política exterior deberían ser otras. Creo que deberían basarse más en la defensa de nuestros valores esenciales. Creo que deberían basarse más en la realidad que tenemos ante nuestros ojos, la de una guerra internacional contra el terror. Un terror que quiere precisamente que abandonemos. Apartar la vista, huir de la realidad, no hará que ésta desaparezca, ni siquiera que se retrase, sino que nos tendremos que enfrentar ante ella peor preparados y más inseguros.

ABC
26/04/2004


(Doc. 107) Olivença, Frei Henrique de Coimbra e a Primeira Missa no Brasil 


Mário Rodrigues

«Ao domingo de Pascoela pela manhã, (26 de Abril de 1500), determinou o Capitão ir ouvir missa e sermão naquele ilhéu. E mandou a todos os capitães que se arranjassem nos batéis e fossem com ele. E assim foi feito. Mandou armar um pavilhão naquele ilhéu, e dentro levantar um altar mui bem arranjado. E ali com todos nós outros fez dizer missa, a qual disse o padre frei Henrique, em voz entoada, e oficiada com aquela mesma voz pelos outros padres e sacerdotes que todos assistiram, a qual missa, segundo meu parecer, foi ouvida por todos com muito prazer e devoção.
Ali estava com o Capitão a bandeira de Cristo, com que saíra de Belém, a qual esteve sempre bem alta, da parte do Evangelho.
Acabada a missa, desvestiu-se o padre e subiu a uma cadeira alta; e nós todos lançados por essa areia. E pregou uma solene e proveitosa pregação, da história evangélica; e no fim tratou da nossa vida, e do achamento desta terra, referindo-se à Cruz, sob cuja obediência viemos, que veio muito a propósito, e fez muita devoção. (...)
Acabada a pregação encaminhou-se o Capitão, com todos nós, para os batéis, com nossa bandeira alta.»

(Carta de Pero Vaz de Caminha)

Olivença e o Bispado de Ceuta

Quando Olivença passou a integrar o território nacional, pelo Tratado de Alcanizes de 1297, manteve-se dependente do Bispado de Badajoz, o mesmo sucedendo com Ouguela e Campo Maior, que pelo mesmo acto internacional entraram no espaço de soberania nacional(1).
Idêntica situação viveram as terras de Riba Côa, permanecendo dependentes de Ciudad Rodrigo em matéria episcopal. Esta falta de coincidência entre as fronteiras políticas de Portugal e os limites dos seus bispados e arcebispados tinha outros paralelos mais remotos, não resultando em exclusivo dos acertos territoriais acordados entre D. Dinis de Portugal e D. Fernando IV de Castela. Nos fins do século XIV, com o Cisma do Ocidente e o agudizar do conflito político-militar travado entre Portugal e Castela, desenvolve-se um fenómeno de nacionalização da igreja portuguesa, passando os nossos territórios religiosamente dependentes das dioceses de Tuy, Ciudad Rodrigo e Badajoz a eleger os seus próprios administradores eclesiásticos. O processo culminou com a união das terras de Riba-Côa ao Bispado de Lamego em 1403 e com a transferência de Olivença, Ouguela e Campo Maior para o Bispado de Ceuta em 1444.
Em 1475 Olivença foi desanexada do Bispado de Ceuta, ficando unida ao Arcebispado de Braga. Só no reinado do Rei D. Manuel, Olivença foi reintegrada no Bispado de Ceuta, em resultado de um acordo celebrado em 1512 entre o Bispo desta cidade, Frei Henrique de Coimbra e o Arcebispo de Braga D. Diogo de Sousa. O território de Valença, que em 1444 havia sido incorporado no Bispado de Ceuta, transitou pelo mesmo acordo para a mitra bracarense.
A partir de Frei Henrique de Coimbra os bispos de Ceuta passaram a residir em Olivença. Entre 1513 e 1570 exerceram o seu episcopado nesta vila os bispos D. Frei Henrique de Coimbra, D. Diogo da Silva, D. Diogo Ortiz de Vilhegas e D. Jaime de Lencastre. Nesta última data Olivença foi incorporada na diocese de Elvas, então criada, o mesmo sucedendo com Ouguela e Campo Maior. Pela mesma altura a Diocese de Ceuta foi suprimida, sendo reunida ao Bispado de Tânger.

Frei Henrique de Coimbra e a Primeira Missa no Brasil

O primeiro bispo de Ceuta residente em Olivença, apesar de natural de Coimbra, estava ligado àquela vila alentejana por laços familiares.(2) Antes de assumir a mitra oliventina fora confessor de D. João II, tendo exercido magistério confessional no Mosteiro de Jesus de Setúbal.(3)
Na viagem de Pedro Álvares Cabral que em 1500 rumava até à Índia, Frei Henrique de Coimbra dirigia um grupo de religiosos destinados às missões do oriente. Frei Henrique de Coimbra destacava-se assim como pioneiro entre os missionários portugueses em terras Indianas. Antes disso, na passagem da frota cabralina por terras de Vera Cruz, este franciscano presidiu à celebração da primeira missa rezada nesta região da América do Sul. Estava-se a 26 de Abril de 1500(4).
Em Calecute, dos oito franciscanos que compunham a expedição cinco foram mortos em razão do recontro entre os portugueses e os muçulmanos, na sequência da traição do Samorim.
Nesse incidente foi assassinado o célebre autor da Carta do achamento do Brasil, Pero Vaz de Caminha. Frei Henrique salvou-se a muito custo, regressando a Portugal cumulado de glória pelos muitos elogios que sobre os seus feitos teceu Pedro Álvares Cabral ao Rei Venturoso.(5)
O Rei D. Manuel acabou por escolher Frei Henrique para Bispo de Ceuta, o que foi confirmado pelo Papa Júlio II em 30 de Janeiro de 1505.(6) Ao tomar posse de Olivença, no seguimento do acordado com o Arcebispo de Braga em 1512, Frei Henrique de Coimbra decidiu-se a construir os Paços Episcopais, o Tribunal e o Aljube(7). Pela mesma época se começou a construir a Igreja de Santa Maria Madalena de Olivença, «um dos espécimes mais nobres e mais puros do estilo manuelino»(8), segundo Reinaldo dos Santos; edifício que serviu de Sé Catedral do Bispado de Ceuta durante quase meia centúria, obra para a qual terá sido decisiva a acção do seu primeiro bispo. Como preito de homenagem da catedral ao seu bispo, a Igreja da Madalena, como vulgarmente é chamada em Olivença, guarda no seu regaço os restos mortais do seu notável prelado, a quem a monumentalidade da vila tanto deve(9).
Tão intimamente ligada à história de Ceuta, Olivença tal como a primeira cidade portuguesa de Marrocos vieram a cair nas mãos dos vizinhos espanhóis. Ambas aguardam hoje a sua Libertação. Marrocos continua a reclamar a entrega de Ceuta e Melilla esperando apenas tempo mais azado para o conseguir. Portugal também não esqueceu que Olivença é de direito uma terra portuguesa. E a História ainda não findou para Olivença. A menos que tenha terminado para Portugal!?...
________________

(1) Cf. Matos Sequeira e Rocha Júnior, Olivença, Lisboa, Portugalia Editora, 1924, p. 105.
(2) O seu nome seria Frei Henrique de Vasconcelos. Teve alguns familiares em Olivença, incluindo seu irmão Manuel de Vasconcelos. Vide Amadeu Rodrigues Pires, «Frei Henrique de Coimbra», in Boletim do Grupo Amigos de Olivença, Nº 3/4, Lisboa, 1957, p. 6.
(3) Matos Sequeira e Rocha Júnior, ob. cit., p. 107.
(4) A cruz de ferro forjado possivelmente usada na cerimónia está hoje no Museu da Sé de Braga.
(5) Amadeu Rodrigues Pires, ob. cit. p. 6.
(6) Matos Sequeira e Rocha Júnior, ob. cit., p. 107.
(7) Ibidem.
(8) Reinaldo dos Santos, O Manuelino, Lisboa, Academia Nacional de Belas Artes, 1952, p. 28.
(9) - Frei Henrique de Coimbra morreu repentinamente em 1532. Esteve sepultado na Capela-Mor da Igreja da Madalena, talvez em campa rasa, até 1720. Nesta data terá sido transferido para a Capela do Senhor Jesus, situada na cabeceira da igreja, do lado do evangelho, num sarcófago que tem a inscrição: «AQVI JAZ HO BISPO DE CEITA DOM ANRIQUE FALECEO A 24 DE SETEMBRO DE 1532 ANS». Era Mestre em Teologia. Foi desembargador da Casa da Suplicação, em Lisboa. E por pouco tempo Bispo desta cidade nos últimos anos da sua vida. Vide Fortunato de Almeida, História da Igreja em Portugal, Vol. II, Porto, l968, PÁG. 688.


domingo, abril 25, 2004

(Doc. 106) ¿Cambios en España? 


Eneko Herran Lekunberri - Sociólogo

Los resultados de las elecciones españolas del 14-M han abierto una puerta a la esperanza, bien poca cosa si se tiene en cuenta que la esperanza, si bien acostumbra a decirse que es lo último que se pierde, suele ser lo primero que nos echa a perder en tanto que nos empuja a depositar nuestra confianza en elementos ajenos a nosotros mismos, inmovilizándonos en cierta medida y dejándolo todo en manos de un destino que parece hacérsenos más propicio por el mero hecho de estar esperanzados.

Sirva este preámbulo para pintar con un toque de escepticismo mis propias ilusiones con respecto a la nueva etapa recién iniciada, que las tengo. Ya antes de celebrarse los comicios, consideraba como escenario más deseable que el partido ganador (el PSOE, a poder ser) se quedara en torno a los 15 escaños de la mayoría absoluta, hecho que, a la postre, ha salido más o menos calcado. Las mayorías absolutas son una suerte de legitimación del caudillismo en estas «democracias» representativas que padecemos, y para obtenerlas no hace falta acercarse ni por asomo al voto del 50% del electorado (del censo), y ni tan siquiera al mismo porcentaje del voto emitido. Demasiadas facilidades cuando encima se tiende al bipartidismo como copia del modelo USA. También puntualizar que el hecho de preferir al PSOE como ganador no es por estima, sino que tiene mucho que ver con esa teoría del mal menor, muy en boga para todo aquello a lo que se refieren con el pomposo nombre de «asuntos de estado».

Lo cierto es que, al margen de lo puramente deseable, se ha producido el resultado a priori más apete- cible, al menos desde mi punto de vista. Ahora quedan por delante cuatro años en los que deben concretarse una nueva forma de hacer política (talante, Zapatero dixit) y de entender España (¿Nación? ¿Naciones? ¿Nacionalidades? ¿Autonomías? ¿Estado federal? ¿Estados libremente asociados? ¿Estados libremente disociados?...).

Con respecto al primer punto, el del nuevo talante, no cabe sino aplaudir el paso del nuevo presidente al sacar a las tropas españolas de Irak, donde no se les ha perdido nada. Bastante daño han hecho ya con su modesta contribución a una guerra y a una ocupación que, si existiera de verdad una Comunidad Internacional no-títere, debieran estar ya encausadas por crimen contra la humanidad. ¿Dónde están los embargos a Estados Unidos y sus satélites por intervenir en territorio ajeno y soberano sin resolución previa de la ONU?

Y, siguiendo con lo del talante, luego está la promesa de diálogo. ¿Adónde habíamos llegado que el mero hecho de dialogar se nos representa una virtud? El diálogo debe ser un principio fundamental, y su virtud, en todo caso, vendrá marcada por las características del mismo (receptividad, amplitud, capacidad de entendimiento y de llegar a puntos de encuentro, contraste de opiniones diversas, acuerdos...). Si el diálogo prometido se queda en más fotos y en más comidas no pasará de tener un valor tan simbólico como hueco.

¿Y la forma de entender España? ¿Se podrá volver a debatir, como hasta hace no tanto, siempre y cuando se parta y se concluya en el actual modelo impositivo? Es decir, ¿seguirá siendo una grande y libre sin mayores problemas que su articulación o vertebración interna? Dice Zapatero que se le dé tiempo para poder ver la España plural que quiere construir. ¿Y por qué no empieza por reconocer el derecho de autodeterminación para las diversas naciones que dice reconocer conforman el actual modelo de estado? Tal sería el único y verdadero reconocimiento de un estado plurinacional; luego, su misión podría ser la construcción de una España apetecible para que ninguna de las naciones que la conforman quisiera hacer uso de ese derecho. Lo contrario es repetir la misma trampa de siempre: yo voy a trabajar para que todos se sientan cómodos en España, pero, independientemente de que lo logre, no cabe otra opción que pertenecer a ella.

Pero lo más atractivo no es que Zapatero sea presidente, ni tan siquiera que el PP se vea relegado a la oposición (que esto sí que ha estado bien, pero que muy bien). Lo mejor es la posición en que han quedado los pequeños partidos, casi todos adscritos al ámbito de las naciones sin estado. Estos sí que, por una vez, se ven en la mejor situación imaginable en el ámbito del Parlamento español, siendo por tanto a ellos a quienes corresponde presionar lo suficiente como para provocar cambios de calado en la situación actual. El PP se apresuró en cuatro años de mayoría absoluta en un recorte sin tregua de las libertades, tanto individuales como colectivas, que urge restaurar en mucho menor plazo, pues lo contrario implicaría un agotamiento de la legislatura sin más logro que el desandar en parte lo andado. No se puede confiar en que las caprichosas urnas alarguen el plazo en otros cuatro años con las mismas condiciones, así que desde la óptica de esos «pequeños» partidos que ahora adquieren relevancia, la opción a plantear tendrá que ser un órdago si quieren llegar al final de ciclo con al menos unas cuantas piedras de ventaja.

En resumen, que se dan las circunstancias propicias para jugar fuerte, pero el plazo es limitado. Transitando por el camino de la tibieza se acabará el tiempo y estaremos en el mismo sitio, con la agravante de que entonces quizá no se repitan las posibilidades potenciales abiertas para el actual periodo. Esperemos por tanto que no se deje escapar esta oportunidad. Para ello, la presión desde una sensibilidad de izquierdas es clave para un verdadero cambio de talante político. Asímismo, el reconocimiento del derecho de autodeterminación lo es desde una óptica de cambio de modelo de Estado hacia un marco plurinacional y no impositivo o coercitivo.

¿Estarán a la altura? -

Gara.Net
25/04/2004




sábado, abril 24, 2004

(Doc. 105) Politica Exterior de España 


DISCURSO DE INVESTIDURA DEL CANDIDATO A LA PRESIDENCIA ,

JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO

Congreso de los Diputados, 15 de abril de 2004


Señor Presidente:

El segundo eje al que dedicará particular atención el Gobierno es el referido a la Política exterior.

En este campo, es hora de recuperar un consenso que nunca debió romperse.

Nada hemos progresado al hacerlo y hemos puesto en riesgo muchos de nuestros intereses más importantes.

Un consenso que, por este orden, debe dejar claro un convencido compromiso europeísta; debe situar en Latinoamérica y el Mediterráneo nuestros centros de atención preferente; debe mantener con Estados Unidos una relación de países socios y amigos basada en la lealtad y la franqueza recíprocas; debe alinearse inequívocamente con la legalidad internacional, con la reforma y reforzamiento de los instrumentos de paz internacionales; y debe, finalmente, hacer de la cooperación al desarrollo un elemento esencial de nuestra política internacional.

Todo ello atendido por un nuevo servicio exterior del Estado, potente y preparado para servir a España en un mundo globalizado.

En este marco, la Constitución Europea supone un hito en el proceso de paz, libertad, progreso y bienestar en cuya implantación y desarrollo estamos empeñados los europeos desde hace ya cincuenta años.

Será el elemento más sólido de unión entre los veinticinco estados que pronto conformarán la Unión Europea.

Convencido de que lo que es bueno para Europa es bueno para España, el Gobierno hará cuanto esté en su mano para asegurar que el proyecto de Constitución Europea se apruebe antes de que concluya la presidencia irlandesa y pueda firmarse en Madrid, como, en homenaje a las víctimas del atentado del 11 de marzo, han previsto todos los Estados europeos.

Me apresuraré a recuperar la presencia institucional, política, cultural y económica de España en Latinoamérica con el fin de contribuir a la proyección definitiva de sus pueblos, consolidar la democracia en todos sus países y sentar con ellos bases reales para la actualización, modernización y eficacia de nuestra comunidad de naciones.

Marruecos exige y merece una atención preferente y unas relaciones que busquen el entendimiento profundo. Así lo expondré a las autoridades marroquíes en la visita que realizaré en los próximos días.

En el Mediterráneo debemos recuperar el objetivo del diálogo, entendimiento y cooperación que supuso la Carta de Barcelona.
En lo que se refiere a la crisis iraquí, no es mi intención reabrir debates pasados.

Todos los españoles conocen mi posición sobre las causas que se esgrimieron para justificar esta guerra y sobre la intervención española en la misma. Hoy, tras recordar a los españoles que han perdido la vida en Irak, tenemos que mirar, unidos, al futuro.

Día a día seguimos siendo testigos del continuo deterioro de la situación en Irak, que se aleja cada vez más de la paz y la estabilidad que todos deseamos.

Puedo garantizarles que mi Gobierno seguirá firmemente comprometido con la estabilidad, la democratización y la reconstrucción de Irak, pero no sin los iraquíes, ni contra los iraquíes.

Es urgente que los iraquíes recuperen su soberanía y puedan organizar libre y democráticamente sus elecciones. España desea un Irak que mantenga su integridad territorial y en el que todas sus comunidades puedan sentirse partícipes de un futuro común.

Este es el objetivo fundamental, con el que estamos plenamente comprometidos, que defenderemos en los foros internacionales y al que prestaremos todo nuestra ayuda.

Mi postura sobre la presencia de tropas españolas en Irak es bien conocida, así como sus argumentos y razones, y no cabe malinterpretarla. No permitiremos que se ponga en cuestión nuestro firme compromiso con la seguridad internacional y en la lucha contra el terrorismo.

Por ello, quiero dejar claramente sentado que España asumirá las obligaciones internacionales que le correspondan en defensa de la paz y la seguridad. Lo hará siempre; con un solo requisito: la decisión previa de Naciones Unidas o de cualquier otra organización de carácter multinacional. En todo caso la participación de las Fuerzas Armadas Españolas en misiones en el exterior se acordará con la participación del Parlamento.

En cualquier caso, nuestra acción privilegiará la diplomacia preventiva y el respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas frente a la guerra preventiva y al unilateralismo, y hará hincapié en una utilización más eficaz de todos los instrumentos políticos, diplomáticos, económicos y sociales para el arreglo pacífico de controversias. Estoy convencido de que todos necesitamos.

revisar solidariamente la estrategia en la lucha internacional contra el terrorismo.

Y a ello dedicará su esfuerzo mi Gobierno.

También aquí, la opción estratégica por Europa adquiere pleno sentido: al hilo de los acontecimientos de los últimos años y bajo la iniciativa de Javier Solana, la Unión Europea está dando pasos, todavía tímidos pero decisivos, para incrementar su propia capacidad de defensa y seguridad en beneficio de sus ciudadanos y para ejercer un papel relevante en pro de la paz en el mundo.

Esta será, en consecuencia, la guía fundame ntal para la modernización, la formación y el equipamiento necesario para que nuestras Fuerzas Armadas puedan cumplir sus misiones en condiciones de eficacia, pero también en condiciones adecuadas de seguridad y de atención a sus miembros.

Unas Fuerzas Armadas que, en todo caso, multiplican su actividad en beneficio de la comunidad y que merecen y necesitan el afecto, el reconocimiento y el aliento de los ciudadanos. Porque constituyen una pieza fundamental para la seguridad de una sociedad que se siente amenazada.

La recuperación del consenso en política exterior; la prioridad de la visión europea de nuestra política; el compromiso con la aprobación inmediata de la Constitución europea; la atención preferente a Latinoamérica y el Mediterráneo; el respeto escrupuloso a la legalidad internacional; la reivindicación de Naciones Unidas como garante efectivo de la paz y seguridad internacionales, constituyen, pues, los hitos fundamentales de la nueva política exterior.




sexta-feira, abril 23, 2004

(Doc. 104) El 'espectáculo' de José Bono  


JOSÉ Oneto

En medio de una gran conmoción internacional por la decisión del domingo 18 de abril del nuevo presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de retirar las tropas españolas destacadas en Irak haciendo honor a su promesa electoral; casi en el mismo momento en que el presidente de Estados Unidos, George Bush, tenía el primer encontronazo telefónico con el recién investido presidente socialista por una decisión que el "amo del Imperio" considera insolidaria; mientras gran parte de la prensa internacional anuncia que la débil coalición que se ha ocupado de la invasión de Irak comienza a romperse y otros países anuncian también la retirada de sus tropas, quien tiene que encargarse, con seriedad y profesionalidad, de esa retirada de tropas, el recién nombrado ministro de Defensa, José Bono, montaba una toma de posesión más propia de un teatrillo de Valle Inclán que de un simple traspaso de poderes, que debería haber sido lo más austero y serio posible dada la situación de nuestras Fuerzas Armadas en Irak. Y, sobre todo, teniendo en cuenta que el país todavía no se ha recuperado del shock de la masacre islamista del pasado 11 de marzo.

CANTANTES, folclóricas, artistas, sacerdotes, obispos, nuncios, funcionarios y militares sin graduación asistían a una toma de posesión que más se parecía al bautizo que recientemente montó Bono en la catedral de Toledo, que a un acto castrense en el que se de-
bía haber resumido, con la máxima seriedad posible, la nueva etapa que acaba de inaugurar la presidencia de Rodríguez Zapatero.
No se entiende por qué el intercambio de carteras ministeriales y las tomas de posesión que en todos los ministerios se efectuaron tras la correspondiente jura ante el Rey tuvo que hacerse 24 horas más tarde en el Ministerio de Defensa.
No se entiende la precipitación del domingo, cuando todavía Bono no había tomado posesión del cargo, y sin esperar la preceptiva reunión del Consejo de Ministros que estaba convocada para horas más tarde, a menos que Rodríguez Zapatero quisiera destacar que era una "orden suya", y, una orden, dada, además, al ministro de Defensa que ya había anunciado que hasta el día siguiente no se haría cargo del ministerio.
No se entiende el espectáculo de la toma de posesión, ni las acusaciones de falta de testosterona de los invitados del PP que habían recibido la orden de ausentarse ("Pepe, nos han prohibido asistir", revelaba en público el nuevo ministro refiriéndose sobre todo al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre).
No se entiende la profesión de fe religiosa cuando estamos ante un Estado aconfesional en el que la práctica de la religión es una opción puramente individual e íntima.
No se entiende la apelación al pasado falangista de su padre, al problema de los nacionalismos, al papel que en el acto ocupaba el presidente de la Conferencia Episcopal, Rouco Varela, y el nuncio, Manuel Monteiro, a su insistencia en que no habrá sindicación ni en el Ejército ni en la Guardia Civil cuando es uno de los puntos del programa electoral del PSOE.
En efecto, en su página 50 el PSOE se compromete a que "la ley disciplinaria de la Guardia Civil suprimirá la sanción de arresto para las infracciones de los guardias civiles relacionadas con las seguridad ciudadana, en ese mismo ámbito atribuirá en exclusiva al Ministerio del Interior y mandos de la Guardia Civil las competencias sancionadoras y evitará la concurrencia con el Código Penal Militar. Se regulará el derecho de asociación profesional de los miembros de la Guardia Civil de acuerdo con lo previsto en los artículos 22 y 104.2 de la Constitución, para la representación y promoción de las condiciones profesionales de sus miembros".

Y POR ÚLTIMO, y es lo más grave, no se entiende las prisas por cesar al director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Jorge Dezcallar, en unos momentos de tanta gravedad como los que estamos viviendo para, de un día para otro, colocar, en el lugar más delicado de los servicios de inteligencia a un amigo, Alberto Saiz Cortés, cuyo único mérito es haber sido consejero de Industria y Empleo del Gobierno de Castilla-La Mancha, una actividad muy relacionada con el espionaje y contraespionaje. El perfil de Saiz Cortés, un ingeniero superior de montes que no habla inglés (del árabe no se sabe nada), no es el que debe corresponder al director de nuestros servicios de inteligencia.
Y, sobre todo, no se entiende que ese nombramiento, un nombramiento clave, no haya sido consensuado con la oposición tal como se hizo con el nombramiento de Jorge Dezcallar al aprobarse la nueva ley del CNI.

El Periodico
23/04/2004


(Doc. 103) Portugal vende mais alta tecnologia que Espanha 


Estudo da Comissão Europeia revela

Um estudo da Direcção de Investigação da Comissão Europeia, recentemente divulgado, revela que, em percentagem de exportações, Portugal vendeu em 2001 mais alta tecnologia ao estrangeiro do que a Espanha ou a Grécia. De acordo com este documento, nesse ano 6.8 por cento das exportações nacionais eram de alta tecnologia, enquanto em Espanha esse indicador era de 6.1 e na Grécia de 5.5 por cento. O valor português, contudo, situa-se bastante abaixo da média da União Europeia, que é de 19.8 por cento.
“Acredito que seja essa a realidade”, diz Joaquim Martins, presidente da Cefamol, apontando os moldes, os componentes para a indústria automóvel e produtos de electrónica (como os comandos para televisões) como alguns dos exemplos de alta-tecnologia (high-tech) exportada por Portugal, nomeadamente através das empresas da região da Marinha Grande/Leiria. “Desenvolvemos produtos. Há investimentos constantes em tecnologia, investigação e desenvolvimento no sector dos moldes que, neste contexto, não se poderá comparar, por exemplo, com a maioria dos têxteis ou calçado”.
Victor Oliveira, responsável do Grupo Vangest, na Marinha Grande, não se mostra surpreendido pelo facto de Portugal exportar mais alta-tecnologia que a Grécia. “Em relação a Espanha, fico surpreendido”, admite, embora frise não haver no estudo explicações sobre o que é entendido por alta-tecnologia. Contudo, assinala, é um facto que a Marinha Grande é um pólo que tem no seu seio empresas onde a aposta na inovação e na tecnologia vem de há longa data.
Álvaro Torre, administrador da GS Moldes, também na Marinha Grande, diz que a percentagem exportada por Portugal “é interessante” e “prova que temos muita gente capaz de promover e desenvolver tecnologia”. Na sua opinião, o que nos falta são apoios para ir mais longe”. O empresário, que se mostrou surpreendido por neste aspecto estarmos à frente de Espanha, lembra que o mercado nacional “é muito pequeno, mas lançar--se na exportação com novos produtos, inovadores e de alta tecnologia, requer coragem”.

Portugal e os países do alargamento
Em relação aos países que farão parte da União Europeia alargada, e segundo o mesmo estudo, Portugal tem um perfil mais tecnológico nas suas exportações do que a Polónia, a Letónia, a Eslovénia e a Eslováquia, mas mais fraco que o da República Checa, Estónia, Hungria e Malta. O caso desta ilha é “paradigmático”, já que se trata do país com maior peso da tecnologia na exportação em todo o mundo (mais de 54 por cento das suas exportações), o que o coloca à frente da Irlanda e das três grandes potências económicas – Estados Unidos, Japão e União Europeia. Para aquela situação contribuiu o facto de Malta ter apostado numa “forte especialização internacional em componentes electrónicos desde os anos 80”.
A quota de exportações tecnológicas portuguesas no mercado mundial é contudo muito pequena (0.15 por cento) e inferior à quota espanhola (0.64 por cento). No entanto, analisando--se a dinâmica de melhoria da quota mundial de exportações neste sector, Portugal consta entre os dez países com uma taxa mais elevada de crescimento anual no período entre 1996 e 2001, tendo crescido mais de seis por cento ao ano, enquanto a quota espanhola naquele período “diminuiu cerca de cinco por cento ao ano”.

Cefamol e parceiros mostram inovação e tecnologia
A indústria portuguesa de moldes “ocupa um lugar de destaque” no que se refere ao desenvolvimento e inovação técnica e tecnológica, consideram os responsáveis da associação Cefamol. “A comprová-lo” estão as estatísticas realizadas pela ISTMA (associação mundial de moldes e ferramentas especiais), que apresentam Portugal como um dos países que “mais investe em novos equipamentos e tecnologias em relação ao volume da sua facturação anual”. Assim, consideram os responsáveis da associação, “torna-se importante promover esta capacidade e as empresas portuguesas que se distinguem dos seus concorrentes internacionais por uma oferta alargada da cadeia de valor e por uma diferenciação dos seus produtos e serviços”. É por isso que “Portugal não podia deixar de estar presente” no pavilhão Research & Technology da feira de Hannover, Alemanha, que começou segunda-feira e se prolonga até sábado. Na feira marcará presença uma participação conjunta da Cefamol, Centimfe e ICEP, “representando Portugal e a sua capacidade empreendedora, através de um stand onde serão apresentados projectos de carácter tecnológico e de inovação organizacional, desenvolvidos no nosso País pelas instituições e empresas representativas do sector, incluindo parcerias internacionais em desenvolvimento”.

Raquel de Sousa Silva

Jornal de Leiria
22/04/2004




quinta-feira, abril 22, 2004

(Doc. 102) Bronca de ERC 


ESQUERRA Republicana de Cataluña es un partido que no oculta su desafección por la Constitución de 1978 y todo aquello que representa a España. No sólo es su signo de identidad vital sino que lo exhibe como el fundamento de su acción política en el Gobierno catalán, del que forma parte, y en el Parlamento nacional. Su empeño en abrir una segunda transición para llegar a una relación cuasi confederal con el Estado formó parte del mismo discurso en el que aplaudía las expectativas que justificaban su voto favorable a Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno. Pero con ERC se sigue produciendo el fracaso histórico de todas las políticas que han pretendido «acomodar» a los nacionalismos a golpe de concesión, sin exigirles ninguna contrapartida. Zapatero les ofreció una España que haría innecesarias sus aspiraciones soberanistas, pero ERC no está en Madrid para estas mutaciones como lo demuestra la polémica desatada en el seno del partido acerca de si debían o no asistir al acto solemne de constitución de las Cámaras. La razón de la disputa era la presencia de Su Majestad el Rey, quien, como titular de la Corona, simboliza la unidad del Estado y funde en su autoridad todas las instituciones democráticas como expresión de la soberanía del pueblo español. El acto es simbólico, evidentemente, pero el simbolismo es esencial en un sistema democrático y constitucional para plasmar en imágenes la realidad de un Estado con identidad histórica y política unitaria. Aunque finalmente ha quedado atajada la descortesía de los republicanos hacia la persona de Don Juan Carlos, que también habría supuesto una vejación al sistema constitucional y a la voluntad popular que lo sustenta, ERC se ratifica como un partido que vive en la tensión. Por otro lado, qué otra cosa cabe esperar de este partido si no tentaciones de política marginal y extraparlamentaria, si además no encuentran razón alguna para no hacerlo desde el momento en que el PSOE, ya en el Gobierno -tanto central como autonómico- les garantiza la disculpa, más allá de distanciarse formalmente, como no podía ser de otra manera, de tan significativo desaire. Es comprensible que Zapatero esté más pendiente del brillo de los primeros compases de su Gobierno que de fajarse con un socio que debería avergonzar a cualquier partido nacional comprometido con la lealtad a la Constitución, y por tanto a la Corona y a las instituciones democráticas. Pero si el jefe del Ejecutivo decide mirar a otro lado, no puede pretender lo mismo de la opinión pública, condescendiente hasta un límite con el entusiasmo por la victoria electoral, porque a nadie le gusta que vejen -o intenten vejar- impunemente sus símbolos. El problema es que el suma y sigue de las ofensas de ERC no cesa y el PSOE, de momento, parece inerme ante la insolencia de su pequeño y bronco aliado.

ABC
22/04/2004


quarta-feira, abril 21, 2004

(Doc. 101) Impostos & Companhia 


IVA. O Que É Nacional É Bom?

Por TIAGO CAIADO GUERREIRO

Pouco antes de Portugal aderir à União Europeia (UE), foi lançado pelo Governo de então uma campanha para estimular a compra dos produtos portugueses. A frase mais marcante de toda a campanha era "o que é nacional é bom". Ora, infelizmente, no que se refere ao Imposto sobre o Valor Acrescentado (IVA), este não é nacional, nem bom. Na verdade, a estrutura do imposto gera distorções entre empresas de diferentes Estados membros da UE, agravadas no caso português pelos atrasos nos pagamentos e pelo mau funcionamento da justiça.

Vejamos o que acontece se um hipermercado comprar candeeiros a uma empresa portuguesa ou a uma outra empresa de outro Estado membro da UE. Ao comprar os ditos candeeiros a uma empresa portuguesa por 10.000 euros, terá que entregar 1900 euros de IVA. Já se os comprar a uma empresa espanhola, não está sujeito a IVA. Isto é, no primeiro caso tem de despender 11.900 euros, e no segundo caso 10.000 euros.

Terá isto efeitos práticos no dia a dia das empresas portuguesa? Claro que sim.

Vejamos o seguinte exemplo: a empresa "Trolaró, Lda." produz candeeiros e vende-os a hipermercados, sendo que estes levam cerca de seis meses a um ano a pagar o valor das encomendas (o Estado português consegue ser pior...). Nesse processo, a "Trolaró, Lda." tem que: (i) pagar as mercadorias aos fornecedores; (ii) pagar os salários dos seus empregados e a segurança social; (iii) pagar restantes despesas de manutenção da empresa; (iv) entregar ao Estado o IVA liquidado na venda dos candeeiros e ainda não recebido dos hipermercados.

Quer dizer, é a empresa que suporta o encargo com o imposto enquanto os seus clientes não o pagam.

Mas imaginemos que o hipermercado, em vez de comprar à "Trolaró, Lda.", compra à sociedade "Nuestros Hermanos, S.A.", sedeada em Madrid. A "Nuestros Hermanos, S.A." vende os candeeiros por ela produzidos ao hipermercado, sem sujeição a IVA. Com efeito, o IVA só terá de ser entregue ao Estado português quando os candeeiros forem vendidos pelos próprios hipermercados aos seus clientes. Ou seja, se o hipermercado comprar 10.000 euros de candeeiros a uma empresa portuguesa tem de desembolsar 11.900 euros, enquanto que se comprar a uma empresa espanhola só tem de desembolsar os 10.000 euros.

O que acontece, naturalmente, em termos de gestão financeira das empresas, é que estas optam por comprar onde é mais barato. E onde é mais barato é onde não tem de ser suportado imposto, ou seja, fora de Portugal. Isto leva, por sua vez, a que muitas empresas portuguesas, para serem concorrenciais, tenham tendência a estabelecer-se em Espanha para fornecer bens para Portugal.

Este fenómeno, todavia, não só afasta o investimento em criação e manutenção de empresas em Portugal (e, consequentemente, de postos de trabalho), como fomenta em grande medida as fraudes fiscais. Isto porque, muitas vezes, as mercadorias são compradas a fornecedores em Portugal e vendidas a entidades portuguesas, por uma entidade em Espanha, mas os bens nunca chegam a sair de Portugal, não passando tudo de uma mera operação fictícia, suportada pela facturação!

Por outro lado, as próprias empresas espanholas têm maior facilidade em negociar com entidades portuguesas, mesmo que adquiram mercadorias a fornecedores espanhóis. Isto porque, sendo certo que ao comprar aos fornecedores em Espanha a empresa espanhola tem de suportar IVA (que não liquida ao vender a entidades portuguesas), esta sabe que o Estado espanhol a vai reembolsar rápida e eficazmente, ou seja, o custo para ela é negligenciável. Enquanto que se for uma empresa portuguesa a vender a uma entidade espanhola, o reembolso pelo Estado português é muito demorado, o que coloca a empresa portuguesa em enorme desvantagem competitiva.

Com tudo isto, o investidor estrangeiro tem muito mais vantagens em estabelecer uma "sede regional" em Madrid ou Barcelona para negociar em toda a Península Ibérica, porque em Espanha o sistema funciona!

E lá se vai a conversa de atrair investimento estrangeiro para Portugal... É que, ao contrário do que se diz, a competitividade fiscal é muito mais que as taxas de imposto. Na verdade, as empresas alteram as seus comportamentos económicos por razões exclusivamente fiscais como consequência da não neutralidade fiscal do sistema.

O IVA é um imposto com um sistema comum em todos os países da EU. Não é um sistema perfeito, mas é razoável. Porém, foi desenhado para contribuintes e Estados cumpridores (vide países nórdicos e França). Não comporta, sem elevados prejuízos económicos, uma certa bandalheira à portuguesa, i.e., não pagar a horas, não conseguir obter os pagamentos rapidamente em tribunal, não entregar reembolsos aos contribuintes com celeridade, etc.

Portugal pode ter alguns custos da sua localização geográfica em termos de captação do investimento, contudo se é certo que a situação geográfica é imutável, já a política fiscal e de justiça depende exclusivamente de nós.

*Advogado

Público
19/04/2004


terça-feira, abril 20, 2004

(Doc. 100) NATO e segurança euro-mediterrânica  


Mendo Castro Henriques

O suicídio dos suspeitos do massacre de Madrid, a 3 de Abril, trouxe para a Europa a imolação de fundamentalistas islâmicos. E a todo o momento, poderão repetir-se ataques em grande escala, não sendo de excluir que sejam usadas armas de destruição maciça.

Sendo o terrorismo um acto deliberado contra a civilização, as medidas de antiterrorismo devem ser um acto deliberado, e implacável, em favor da civilização. A comunidade internacional já definiu o combate ao terrorismo internacional como prioridade máxima; mas sendo o terrorismo um subproduto da guerra civil em curso no Islão, combatê-lo exige, sobretudo, medidas preventivas.

Em primeiro lugar, exige esforço organizado de europeus, americanos e árabes seculares, por muito distintas que sejam as respectivas percepções das ameaças. Depois, exige união de todos em torno de medidas, organismos e princípios de cooperação multilateral.

Acima de tudo, os princípios. Necessitamos de um relacionamento internacional conforme a Carta das Nações Unidas, em alternativa à sinistra doutrina do choque das civilizações. A guerra contra o terror não é uma guerra contra o Islão. O mundo já não vive no séc. XVI: só os neoconservadores e os fundamentalistas é que ainda não aprenderam.

Mas o mundo também não vive de princípios. O poder global dominante tem intervindo militarmente, desde 1991 em Estados que considera à margem da lei e sobretudo no Grande Médio Oriente (GME). É um dos caminhos do Ocidente para criar situações favoráveis a evoluções democráticas e economicamente globalizados; até agora na Somália, no Afeganistão e no Iraque pouco mais se conseguiu do que substituir Estados perturbadores por Estados falhados.

O outro caminho ocidental baseia-se no controlo dos armamentos e em medidas de criação de confiança que levem os dirigentes árabes seculares a respeitar a lei internacional e a promover a lei e segurança internas, mesmo que não disponham ainda da democracia. É um caminho que europeus e americanos podem fazer juntos na NATO.

De facto, a NATO está a transformar-se de aliança defensiva em aliança para a segurança global. Em termos práticos, e no que muito interessa a Portugal, a NATO tem dado sinais de empenho numa organização euro-mediterrânica que favoreça a segurança na região e que estabeleça medidas de cooperação. Só os princípios da aliança atlântica podem derrotar o ideologia do terror.

Há mais de uma década que UE e NATO vêm desenvolvendo um diálogo euro-mediterrânico nas áreas de peacekeeping, peacemaking, controlo de armamento, protecção ambiental, cooperação civil-militar, planeamento civil de emergência, gestão de crises e cooperação militar. Mas estes diálogos estão longe de realizar o seu potencial, até porque têm sido mais bilaterais do que multilaterais.

Falta agora separar as águas entre a parceria económica e social a levar a cabo pela UE e a parceria de segurança que caberá à NATO.

Cooperação A UE tem mostrado que não quer ser apenas uma ilha de relativa paz e estabilidade num oceano de pobreza e de crises.

Mas pode utilizar melhor os instrumentos do Processo de Barcelona. A transformação do GME cria oportunidades para influenciar os eventos na região, e de afirmar e promover valores e interesses comuns.

Os governos árabes seculares do sul e leste do Mediterrâneo têm muitas dificuldades em gerir os seus problemas políticos, sociais e económicos. Contudo, dada a sua percepção prevalecente de que os EUA apenas têm dois interesses na região - a segurança de Israel e o petróleo - estão cada vez mais interessados em convidar os EUA e a Europa a associarem-se num papel de mediação internacional que passa pela NATO.

Esta oportunidade de aprofundar relações entre a Europa e o Mediterrâneo Sul não se pode perder. Rabat está mais próximo de Lisboa do que Madrid e a Europa é o maior parceiro comercial e o maior doador financeiro na região.

Não será demais que Portugal junte a sua voz a outros membros da Aliança Atlântica, para que as parcerias euro-mediterrânicas se de-senvolvam por forma a que a paz internacional, a segurança e a justiça não sejam ameaçadas, como referem os art.º 1 e 2 do Tratado do Atlântico. São esses os valores da NATO; são esses os valores da civilização antiterrorista.

DN
19/04/2004


(Doc. 99) Bascos e catalães  


O Governo espanhol, que ontem tomou posse, parte com um importante capital de confiança. Uma sondagem publicada pelo diário ABC dá conta que a maioria dos espanhóis acredita que os socialistas são mais competentes do que o PP para resolver os principais problemas com que o país se defronta. As diferenças não são grandes, por exemplo na área económica, em que Rodrigo Rato e Pedro Solbes estão praticamente empatados. Na matéria mais sensível, o combate ao terrorismo, 33% pensam que o actual Governo fará melhor do que o anterior, mas em três áreas a vantagem socialista é absolutamente clara: integração dos imigrantes (37% contra 10% do PP), violência contra as mulheres (47% contra apenas 4% do PP) e capacidade de negociação com os nacionalistas bascos e catalães (44 % contra 13% do Partido Popular). A questão autonómica, que não tem sido muito valorizada quando se fala das principais prioridades de José Luis Rodríguez Zapatero, porque outras, muito mais conjunturais, se sobrepõem, tais como a guerra no Iraque e a aprovação da Constituição europeia, surge aqui como um dos grandes desafios do PSOE, face às expectativas criadas. Os nacionalistas catalães e bascos anseiam pela revisão do pacto constitucional de 1978, como ponto de partida para estatutos autonómicos mais ousados. Joan Puigcercós, porta-voz da Esquerda Republicana de Catalunha, exigiu há poucos dias uma «Catalunha livre», com poder político alargado, e o presidente do Partido Nacionalista Basco, Josu Jon Imaz, fez, no Parlamento basco, a defesa do polémico Plano Ibarretxe, que considera a independência como um objectivo alcançável a curto prazo. Perante as exigências dos nacionalistas, Rodríguez Zapatero promete uma «atitude inovadora», mas contrapõe com os limites das normas constitucionais. Construir em Espanha um novo modelo do Estado é uma das promessas mais difíceis de cumprir. Muito mais difícil do que ordenar a retirada imediata das tropas do Iraque, como ontem foi anunciado.

DN
09/04/2004


segunda-feira, abril 19, 2004

(Doc. 98) De la travessa del desert a imparables cap a la independència!  


Roger Buch, politòleg

D'aquest Sant Jordi ple de novetats editorials promet, i molt, la proposta desacomplexada per trobar el camí per arribar a la independència a càrrec d'Hèctor Bofill, poeta del grup dels "imparables" i professor de Dret Constitucional de la Universitat Pompeu Fabra. La independència i la realitat (Editorial Moll. 2004) planteja de quina manera el Parlament, avui autònom, de Catalunya pot iniciar els passos cap a una declaració unilateral de sobirania. Es tracta d'una reflexió divulgativa feta des d'un sòlid coneixement del dret públic i explorant de manera pragmàtica totes les possibilitats jurídiques existents.

El sobiranisme passa per bons moments a Catalunya però això no sempre ha estat així; precisament volem aprofitar per recomanar dos llibres recents sobre les èpoques de travessa del desert d'aquest moviment polític. Fa pocs mesos que circula la biografia de Joan Cornudella i Barberà (Publicacions de l'Abadia de Montserrat, 2003) escrita per l'historiador Fermí Rubiralta. És una interessant i rigorosa biografia política de qui fou la columna vertebral de l'independentisme català durant el franquisme al capdavant del Front Nacional de Catalunya (FNC). Es més que una història personal, ja que al llarg del llibre es recorre l'evolució d'Estat Català durant la Guerra Civil, les diferents etapes del FNC i s'arriba fins a la transició. El fet que Cornudella (1904-1985) acabés sent diputat pel PSC motivà que la seva tasca no fos prou reivindicada pels cercles nacionalistes. Una figura clau que, sens dubte, mereixia un treball com aquest.

L'altra novetat ben original però que sembla que haurà d'esperar a veure llum fins després de Sant Jordi és el de Terra Lliure, la temptació armada a Catalunya (Columna, 2004) de Ricard Vilaregut, llicenciat en humanitats per la UAB. Vilaregut, analitza el naixement, el perquè del fracàs de Terra Lliure i els motius pels quals no arrelà en la societat catalana. L'autor es posiciona expressament com a observador extern a l'independentisme fet que li permet una prespectiva interessant. En el llibre no hi trobareu ni la descripció de les accions de propaganda armada, ni les intrigues dels seus militants, sinó una potent reflexió emmarcada pel coneixement de l'autor sobre temes com ara la dissolució dels grups armats a Occident.

TrinunaCatalana.org
15/04/2004



domingo, abril 18, 2004

(Doc. 97) Iberismo (I) 

Por Avelino Abuín de Tembra

Sinibaldo de Mas foi un escritor e viaxeiro catalán, nacido en Barcelona en 1809 e morto en Madrid en 1868. O ministro de Estado, o dramaturgo Martínez de la Rosa, encomendoulle varias misións diplomáticas en Extremo Oriente. Sinibaldo Mas debería informar ó Goberno español sobre a situación política dos países de Asia. Estudiar as súas linguas e as posibilidades de establecer algún tipo de relación comercial con eles.

Un personaxe estraño, extravagante ou estrambótico: ensaísta, traductor de poetas latinos, adaptador da métrica clásica á versificación castelá no libro Sistema musical de la lengua castellana. Os hexámetros da Epístola ad Pisones, de Horacio, e parte da Eneida, de Virxilio aparecen na súas Obras literarias, publicadas en 1837. Os inimigos do presidente do Goberno aseguraban que Mas contribuíra ó éxito do drama romántico La conjuración de Venecia, estreado en 1834, e do que Martínez de la Rosa era autor. Acontecemento que sinalou o triunfo do Romantismo español. Pero o éxito de Sinibaldo de Mas foi a publicación dun ensaio titulado La Iberia. Memoria sobre la conveniencia de la unión pacífica de Portugal y España, aparecido en 1856. Mas quedou, desta forma, convertido nun dos precursores do iberismo.

¿Que é o iberismo? Calquera tratado sinalará concisamente que o iberismo é unha doctrina política que propugna e defende a intensificación das relacións de toda índole entre Portugal e España. Especialmente nos eidos económico e cultural. Perséguese con iso a reunificación dos dous países, rota desde 1640. Reinaba en España Felipe IV. Era valido o Conde-Duque de Olivares. A pésima organización, a violación das liberdades nacionais, as cargas financeiras e a negativa da nobreza e da burguesía portuguesas, sobre todo, a participar con gravames e tributos na guerra de segregación de Cataluña.

Era caudillo dos sublevados o duque de Braganza que, despois, sería proclamado e coroado rei de Portugal como Joâo IV. Inauguraba a longa permanencia da casa de Braganza no trono portugués que remataría en 1910 con Manuel II.

Convén precisar que Felipe II anexionara Portugal de forma ilícita, trala morte do cardeal Henrique, descendente da casa de Avís, en 1580. Felipe II invocou os seus dereitos dinásticos como fillo da emperatriz Isabel, filla do rei Manuel I o Afortunado.

Sebastián desapareceu na batalla de Alcazarquivir onde foi derrotado polos mouros. A súa morte deu lugar a un tipo de mesianismo redentor que permaneceu latente en Portugal ata a Restauración de 1640. Tanto a literatura española como a portuguesa abordaron esa lenda sebastianista. En España culminaría co drama de José Zorrilla: Traidor, inconfeso y mártir, 1849. En Portugal, co drama de Joâo Baptista da Silva Leitâo, viceconde de Almeida Garret, universalmente coñecido como Almeida Garret: Frei Luís de Sousa, 1844. Considerado o mellor drama romántico de Europa.

O duque de Alba derrotou a Crato na batalla de Alcántara, 1580. O prior refuxiouse nas illas Azores e despois en Francia.

Finalmente, Felipe II foi recoñecido rei de Portugal nas cortes de Almeirín, primeiro, e definitivamente nas de Tomar en 1581. Felipe II xurou manter os privilexios, as prerrogativas e as liberdades de Portugal. A unión entre ambos reinos sería persoal. A partir de entón comeza o período de decadencia portuguesa. En 1640, contra prognóstico, Portugal recobraba a soberanía e independencia.

Primeira interrupción do iberismo. Ideado por Sinibaldo de Más, foi asumido por determinados escritores portugueses do século XIX e polos federalistas españois. Algúns dos partidarios do iberismo son ilustres e importantes pensadores. Hai que sobrancear a Antero de Quental, Eça de Queirós, Oliveira Martins, Teófilo Braga, Adolfo Coelho, Guilherme de Azevedo e José Fontana. Renunciou a participar Alexandre Herculano, que gozaba de gran predicamento no país. En 1871, Oliveira Martins organizou unha serie de conferencias públicas, baixo o lema: O problema do socialismo é esencialmente um problema de organizaçâo do trabalho. A sorprendente conferencia de Antero de Quental ostentaba o rótulo seguinte: 'Causas de decadência dos povos peninsulares nos séculos XVII e XVIII'. Texto que non se puido publicar a causa da prohibición expresa do xefe do goberno de Lisboa, o marqués de µvila. O destino de Antero de Quental sería tristísimo. Fracasado e sistematicamente perseguido, refuxiaríase en Ponta Delgada, nas Azores. Acabaría suicidándose o 11 de decembro de 1891. A súa morte foi considerada por moitos portugueses como un castigo da providencia. As 'Odes Modernas' e as 'Primaveras románticas' deste extraordinario poeta portugués serían consideradas un delicto pola censura. Un dos puntos básicos do ciclo de conferencias de Oliveira Martins consistía en 'ligar Portugal com a cultura europeia, fazendo-o assim nutrir-se dos elementos vitais de que vive a humanidade civilizada'. Como existía unha estreita relación con grupos do movemento obreiro español, consideraron que debía atinxirse unha federación de pobos da península ibérica. Os anarquistas crearon a Federación Ibérica en que militaban tamén os libertarios portugueses. En España a repercusión do iberismo foi menor ou escasa. Agás Miguel de Unamuno, non se poden citar escritores con certo rango. Na década de 1920 parecía extinguido o iberismo. Franco e Salazar intentarían unha nova aproximación co Pacto Ibérico de 'non agresión', asinado en Sevilla en 1940.

Galicia Hoxe
01/04/2004




(Doc. 96) Iberismo (II) 


Por Avelino Abuín de Tembra

Na contenda provocada polas ideas panibéricas de Antero de Quental e Oliveira Martíns participaron importantes autores portugueses. Foi a 'questâo de Coimbra' que tiña como lema 'bom senso e bom gosto'. Os puntos básicos da disputa foron expostos no casino de Lisboa en 1871. Eran tres os temas presentados: 1º 'ligar Portugal com a cultura europeia'. 2º, 'agitar e elucidar na opiniâo pública as controvérsias da ciência e da filosofia'. 3º 'estudar as transformaçôes políticas, económicas e religiosas da sociedade portuguesa'. A convocatoria ía asinada por Antero de Quental, Eça de Queirós, Oliveira Martíns, Teófilo Braga.

A pesar do alboroto provocado na alta sociedade e na intelectualidade portuguesas, a influencia sobre o pobo resultou nula. Pairaban sobre Portugal os postulados patrióticos de Almeida Garrett —do seu poema épico 'Camôes'— e de Alexandre Herculano de Carvalho e Araújo na súa formidable 'História de Portugal'. Definida por Herculano como a 'primeira tentativa de uma história crítica de Portugal'. Para o vulgo a que alude Alexandre Herculano continuaba vixente o aforismo universal: 'De Espanha nem bom vento nem bom casamento'. Débese lembrar que o nacemento de Portugal foi considerado por Castela como un proceso ilexítimo de segregación. A sublevación do monarca fundador, Afonso Henriques, contra a propia nai, Teresa, e os seus amores co conde galego Fernán Peres de Trava. A presencia das ordes militares castelás Santiago e Calatrava ata a súa nacionalización con Afonso II. O rei poeta Diniz era fillo da princesa Beatriz de Castela. Casaría con Isabel, a Rainha Santa, filla de Pedro o Grande de Aragón. Único caso en que unha muller hispana foi totalmente aceptada polos portugueses. Capítulo de Pedro I o Xusticeiro e as súas tres esposas: Constanza, Inés de Castro —Raíña despois de morrer asasinada— e Teresa Lourenço —tamén procedía de Galicia—, da que partiría a casa de Avís desde Joâo I en 1383. Os escándalos da raíña viúva Leonor Téllez, esposa de Fernando I, desembocarían na batalla de Aljubarrota —14 de agosto de 1385— que sinala a definitiva independencia de Portugal. En síntese: á morte de Fernando I, o seu xenro, Juan I de Castela, apoiado pola alta nobreza, proclamouse rei de Portugal. A burguesía e o campesiñado reuníronse en derredor de Joâo de Avís, fillo bastardo de Pedro I e da dama galega Teresa Lourenço. Os seus exércitos, axudados polos ingleses, loitaron durante dous anos contra o monarca castelán e derrotárono en Aljubarrota. Gracias ó heroe nacional —que é venerado como santo—, Nuno Álvares Pereira. Felipe II, que logrou ser rei de Portugal desde as cortes de Tomar de 1581, era neto de Manuel I o Afortunado. Nunha palabra: os sucesivos matrimonios, pactos familiares e tentativas de usurpación dos dereitos dinásticos crearon unha forte animadversión e malquerencia contra os españois. A literatura faría o resto.

Dous dramas do teatro romántico, un portugués e outro español, mantiveron latente o mesianismo sebastianista-redencionista antiespañol. Nas letras portuguesas foi 'Frei Luís de Sousa', de Almeida Garrett. Nas españolas, 'Traidor, inconfeso y mártir', de Zorrilla. 'Frei Luís de Sousa' estreouse en Lisboa en 1843.

Zorrilla, en 'Traidor, inconfeso y mártir', 1849, relata acontecementos sucedidos en 1594. Gabriel Espinosa afirma ser pasteleiro en Madrigal de las Altas Torres, pero sospéitase que poida ser o rei Sebastián de Portugal. Ou un impostor polo que é perseguido pola xustiza. Gabriel hospédase acompañado da súa filla Aurora. César, capitán dos Tercios de Flandes, decláralle o seu amor a Aurora. O capitán está celoso de Gabriel, porque presente que non é o pai de Aurora. Confésalle a ambos que os estivo seguindo desde Madrigal por orde do propio Felipe II. Tras pintorescas aventuras, Gabriel Espinosa revelará, antes de morrer na forca, que el é Sebastián, o rei de Portugal, desaparecido en Alcazarquivir...

Desta historia sabía moito António de Oliveira Salazar, dictador de Portugal desde 1932. Reunido con Franco en Sevilla, en febreiro de 1942, asinaron o 'Pacto Ibérico de Non Agresión', despois do acordo de amizade de 1939 e o protocolo subseguinte de 1940. Tal pacto posuía carácter estrictamente militar e reafirmaba a vontade dos dous tiranos de non tomar parte na Segunda Guerra Mundial. Coa caída do réxime salazarista en abril de 1974, o Pacto Ibérico quedou caduco e obsoleto. Foi substituído por un tratado de amizade e cooperación ratificado en maio de 1978.

No iberismo durante os primeiros anos do século XX ten decisiva relevancia Castelao. En 'Sempre en Galiza', Castelao alude a Portugal en repetidas ocasións. No capítulo XIX do Libro Segundo residen as esencias do iberismo de Castelao. Hai pensamentos contundentes. Eis algúns exemplos: 1º. "É seguro que Galicia e Portugal se xuntarán algún día, pero a nosa ilusión non se basea en derrubamentos inesperados nin en catástrofes anunciadas''. 2º. "A reintegración peninsular. En España sempre se acolleu con sorna ou con aparente desinterese, cecais porque os españois abrigaban a esperanza de tomaren á forza o que perderan en 1640 por necedade''. 3º. "En España endexamais se estimaron as posibilidades de chegar a unha Confederación Ibérica. O día en que se establecese en España un réxime federativo, Portugal non tería inconveniente en confederarse co estado español''. 4º. "Portugal conquistou violentamente a súa independencia, máis que por tronzar a unidade ibérica, por non someterse á tiranía centralista. Portugal non quería morrer asimilado por Castela e, nun rauto de carraxe, rompeu os vencellos familiares e foise vivir a súa vida na mellor fachada do fogar común, na gran fachada do Atlántico. En realidade, Portugal separouse de Castela, pero non se separaría de España. Cómpre crear unha organización estatal capaz de atraer Portugal ó seo da familia hispánica''.

Chega agora a parte importante. A versión do iberismo moderno en Portugal. Cal é a situación da 'Cuestión ibérica desde a perspectiva rigorosamente portuguesa'. Será mañá.

Galicia Hoxe
07/04/2004


(Doc. 95) Iberismo (e III) 


Por Avelino Abuín de Tembra

Un dos episodios que aínda doe no corazón de numerosos patriotas portugueses é o de Olivenza ou Olivença. Unha vila anteriormente portuguesa e hoxe de Badaxoz. Nos Llanos de Olivenza, marxe esquerda do Guadiana que fai fronteira con Portugal a dez km. Cedida a Portugal polo monarca castelán Fernando IV en 1297. No transcurso da guerra de liberación de Portugal, en 1637, foi ocupada polo exército do duque de San Germán, pero o tratado de 1668 restituíulla a Lisboa. En 1801, na Guerra das Laranxas, foi ocupada novamente polos españois. O tratado de Badaxoz, xuño de 1801, ratificou a posesión.

Os sentimentos da perda de Olivença provocou nas clases dirixentes portuguesas un sentimento de saudade que chegou a hoxe. Sabido é que o pobo portugués é o máis nacionalista da Europa occidental. Por reclamar reclaman incluso unha vila galega: Salvaterra de Minho. Reclaman o río e o froito máis delicado do río que é a lamprea. Reclaman as augas e os encoros da fronteira. O eslogan de Oliveira Salazar 'Portugal nâo é um país pequeno' semella incrustado na nostalxia do pobo enteiro.

Outra razón do nacionalismo portugués dos últimos tempos arrinca do fracaso colonial antes e despois da Revoluçâo dos Cravos. Co anuncio dunha inminente Constitución Europea agudizouse esa impresión de orfandade. Preséntase de novo con toda acridade e convulsión a mal chamada 'cuestión ibérica'. Nin os gobernos socialistas do PSP nin os gobernos socialdemócratas do PSDP se preocuparon por lles facer ver ós portugueses cales eran os camiños do futuro: o ineludible encontro con Europa. Para os portugueses, esa pertenza a Europa imaxinan que leva aparellada a sumisión a España.

Os gobernantes disiparon e consumiron inutilmente o legado do 25 de abril. Nin o Eixo Atlántico, nin o AVE nin a mensaxe da reunión de Aznar e Durâo Barroso serven para apagar receos e temores. Decía o presidente da CEOE española: "Nestes momentos, España e todo o seu mercado industrial camiña de forma imparable cara arriba. Unha proba desta subida quedou patente co mercado ibérico da electricidade''... Ese ton, esa cantiga, ese acento triunfal e victorioso provocou aínda máis as sospeitas de Portugal. Días despois, Durâo Barroso advertía na asemblea xeral do Eixo Atlántico en Bragança: "A abertura total de Portugal face a Espanha é nestes momentos o único caminho con garantia que temos para ir para Europa''...

A reacción dos medios públicos de comunicación foi dispar. A 'cuestión ibérica' era para eles relativa. Unha parte da opinión cidadá, en cambio, respondeu con enorme dureza e mesmo intolerancia. Un manifesto comeza así: "Decorridos que sâo oitocentos e sesenta anos desde a celebraçâo do Tratado de Zamora que constitui o reconhecemento de Portugal como naçâo libre e soberana que acabara de nascer à sombra das muralhas do vetusto castelo de Guimarâes, eis que a Pátria se encontra na inminência de perder irremediavelmente a sua independência perante a imposiçâo de uma constituiçâo para Europa e sobretudo face ao imperialismo castelhano-espanhol que tem vindo paulatinamente a adquirir posiçôes de domínio nos mais variados sectores da nossa sociedade, contando para o efeito com o colaboracionismo activo de muitos portugueses, que de forma mais ingénua ou consciente vêm promovendo os seus interesses e um projecto iberista irresponsável e perigoso para o nosso futuro''. Aténdase agora: "Para que o estímulo nâo falte, os novos caudilhos de Espanha distribuem generosas condecoraçôes e outras honrarias aos que mais se empenham na promoçâo do estreitamento das relaçôes ibéricas''... A continuación o manifesto expresa a enérxica protesta contra o presidente da República que non celebrou o 1 de decembro —data que sinala a Restauración da Independencia— como a debería celebrar: condignamente.

A libelo antiberista que publicaron os xornais e que circulou de man en man por rúas e prazas fai referencia ás redes rodoviarias, ferroviarias, eléctricas e concesións de pesca que os portugueses lles entragaron ós españois. Paralelamente, o desmantelamdento das industrrias estratéxicas como a da Siderurgia Nacional. A dependencia de Madrid resulta tan obvia, que non necesita explicación. Portugal é como unha 'rexión autónoma' de España: "Precisamente numa altura em que os povos que lhe estâo submetidos se esforçam mais do que nunca pare encontraren uma saída democrática mas liberadora do jugo castelhano''. Recrimínase que se limite o acceso á universidade da mocidade portuguesa "para que outros venham de Espanha com maiores classificaçôes''. A alienación do Parque Eduardo VII onde se ergueron estatuas de soberanos do 'país vizinho'. Desbaratouse o patrimonio histórico e cultural de sucesivas xeracións de antepasados ó longo de case nove séculos de existencia. ¿A cambio de que? A cambio de nada. "A actual geraçâo está a empenhar a sua liberdade e a das geraçôes vindouras correndo atrás de uma imagem materialista que non possui qualquer correspondência com a realidade''. A idea de transmitir e legar o herdo da Patria está presente de xeito intenso no documento. Non se trata de resucitar fantasmas de períodos históricos máis ou menos recentes. O grave do panfleto estriba na invocación que se lles fai ós capitáns de abril para que interfiran, como 'reserva moral', contra o desemprego, a droga, a delincuencia e a falta de respecto para os maiores. O descrédito dos políticos pon en dúbida o propio sistema democrático. A reunificación ibérica, o Iberismo, en Portugal resulta nestes momentos inviable. Incluso contraproducente. O comunicado antibérico conclúe así: "¡Resta saber se, tal como se verificou noutros períodos da nossa Historia, haverá ainda uma réstia de esperança de liberdade para Portugal e para os portugueses!''. Un fedor, un tufo, unha pestilencia ultramonana e reaccionaria inundaba a sala de conversas. Os iberistas galegos e portugueses abandonaron a sesión en espera dos mellores oportunidades que xa non están lonxe.

Galicia Hoxe
08/04/2004


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